Luego de la larga charla que Efraín tuvo con Esteban, este, finalmente, fue contactado por su jefe de seguridad.
—¿Dónde demonios estás ¿Por qué demonios no tomabas mi llamada? Espero que tenga una muy buena explicación para lo que ocurrió el día de hoy. —Expresó el hombre apretando fuertemente el móvil al contener la rabia que estaba sintiendo en ese momento.
—Señor… Estoy… Bueno, creo que… El hombre tuvo que hacer una pausa, pues no sabía cómo explicarle lo que había ocurrido. —Nos pusieron un