Tras una semana más de recuperación, Marina se sentía aturdida, sus padres no paraban de insistir en que, tan pronto fuese dada de alta, se fuera al pueblo. Su madre no quería que siguiera viviendo en la ciudad, menos con todo lo ocurrido.
—Hija, mira, sé que siempre has podido sola, pero esto es diferente, mírate, vas a necesitar que alguien cuide de ti.
—Mamá, gracias por tus buenas intenciones. De verdad, agradezco lo mucho que se han preocupado por mí, pero sí me voy al pueblo, pero no pued