En la penumbra del amanecer, Esteban finalmente, había decidido marcarle a Lorena. Tras pensarlo detenidamente, llegó a la conclusión de que necesitaba hablar con ella, avisarle que Marina había despertado y que todo volvería a la normalidad, aunque, por cómo se estaba dando la conversación, pareciera que nada iba bien.
—¡Ella es la madre de mis hijas, por favor! ¡Entiéndelo! ¡Es mi deber estar aquí! ¿Sabes lo que habría sucedido si ella hubiese muerto?
Lorena, por favor, ¡claro que te amo! ¡Te