Al llegar al consultorio que le había recomendado Efraín a Marina, se topó con un lugar relajado, lleno de plantas y con una vibra bastante relajante, comenzando por un muro llorón que daba una sensación de calma a cualquiera que estuviera ahí.
—¿Es este el lugar? —preguntó Esteban con algo de duda.
—Sí, esta es la dirección. —dijo Marina también dudando un poco de lo que sus ojos veían.
Marina debía ser honesta; ella esperaba una clínica con paredes grises y un aura de cárcel o de personas d