Marina y Ofelia todo el tiempo mantuvieron la calma mientras estuvieron en el interior de Berger Joyeros Masaryk; siempre trataron de verse como dos mujeres fuertes y firmes en ese momento.
Al salir, Marina dio algunos pasos, buscó una banca o algo donde sentarse, pues sentía que las piernas le temblaban; necesitaba, de verdad, necesitaba sentarse.
—¿Sucede algo, señora? ¿Se siente mal? ¿Qué sucedió? ¿Cuánto le ofrecieron? Ya no pude ver, ya no entendí qué sucedió.
Marina simplemente sacó su móv