Elena
El teléfono volvió a sonar.
Me sobresalté; el sonido cortó de golpe el silencio posterior a las respiraciones, al calor y a los miembros entrelazados. Por medio segundo olvidé dónde estaba…, olvidé contra qué piel había estado apretada hace un instante, olvidé de quién era el aroma que se aferraba a mí como una segunda capa.
Luego la realidad regresó de golpe.
Me incorporé demasiado rápido; el cojín del sofá se hundió bajo mi peso. El corazón me golpeaba las costillas mientras alcanzaba e