Elena
Para la noche, casi me había convencido de que estaba exagerando.
Esa era la cosa más insidiosa de la incertidumbre sostenida: no se mantenía en un nivel fijo. Se movía en olas, subiendo y bajando, los picos haciendo que todo se sintiera urgente y los valles haciendo que los picos parecieran tontos en retrospectiva. Había pasado la tarde pasando la información del investigador por todos los ángulos que podía encontrar, y para cuando la luz fuera de las ventanas de la oficina había pasado