Elena
Desperté envuelta en calor.
No el tipo suave…, sino el que me rodeaba por detrás, pesado y posesivo. Un brazo descansaba sobre mi cintura, una pierna enredada con la mía, un aliento cálido contra la nuca.
Geralt.
Abrí los ojos lentamente; el techo de la mansión Scott entró en foco. Por un breve segundo estuve desorientada. Luego los recuerdos llegaron de golpe, afilados e implacables.
Anoche.
Las manos de Ryder. La boca de Ryder. La forma en que mi cuerpo había respondido sin dudar.
Y des