Elena
Llegué al restaurante un poco antes de lo planeado. El aire de la noche empezaba a morder, un frío cortante se asentaba sobre la ciudad mientras el sol se hundía bajo el horizonte, dejando estrías de morado magullado y gris en el cielo.
Bien.
Eso me daba tiempo para asentarme… y pensar. Necesitaba ese respiro, ese pequeño bolsillo de silencio antes de que comenzara la actuación.
Elegí un reservado tranquilo en una esquina, uno escondido en las sombras que me ofrecía una vista clara tanto