Elena
Oscuridad.
No era pacífica.
No era silenciosa.
Se sentía espesa… viva… presionándome desde todos lados como algo con peso y sustancia.
En algún lugar del vacío, sentí que me extendía —no con las manos, sino con algo más profundo. Algo esencial. Como si mi espíritu se hubiera desprendido de mi cuerpo y buscara desesperadamente el camino de regreso, arañando la oscuridad como una persona que se ahoga y trata de alcanzar la superficie.
Voces frías resonaban a mi alrededor, rebotando contra p