Elena
Cuando entré en la casa esa tarde, el agotamiento se aferraba a mis huesos como tela húmeda, lastrando cada movimiento.
Las luces del salón brillaban suavemente contra la oscuridad que se colaba desde afuera. El televisor parpadeaba con imágenes en movimiento y música de fondo estridente —algún programa de acción con explosiones y crescendos orquestales dramáticos.
Geralt estaba sentado en el sofá, la postura relajada de una forma que no le había visto en semanas.
Viendo un programa.
El r