Damián llegó con la caja del fósil.
Y yo no sé qué esperaba.
Tal vez una caja perfecta, brillante, carísima, con cierre magnético, luces internas y certificado de autenticidad para una piedra que Mateo había encontrado al lado de un columpio.
Pero no.
Traía una caja de cartón duro, sencilla, color c