80.
La circular llegó un martes.
Yo ya debería haber aprendido a desconfiar de cualquier papel que Mateo trajera doblado dentro de la maleta, porque normalmente significaba una de tres cosas: había que llevar cartulina para el día siguiente, había que hacer una manualidad imposible con materiales que ninguna persona normal tenía en casa, o el colegio había decidido organizar otro evento donde las madres terminábamos corriendo como si nos pagaran por sufrir.
Pero esa vez no era cartulina.
Ni disfraz