84.
Sofía me miró como si yo fuera una olla a punto de hervir y fingiera que solo estaba tibia. Lo hizo durante todo el desayuno, mientras Mateo le contaba a Verdadero que el lunes de tareas había sido exitoso porque papá no hizo cara de profe más de tres veces. Yo intenté concentrarme en servir jugo, recoger platos y no pensar demasiado en que Damián ya estaba metido en el calendario de la nevera como si siempre hubiera pertenecido a nuestros días normales.
—Ya sabemos que sirve como papá —dijo So