Yo miré la dirección en la pantalla y sentí que mi paciencia hacía maletas, renunciaba y se iba sin despedirse.
No era cualquier dirección.
Era una zona elegante, de esas donde los edificios parecen diseñados para guardar secretos con buen aroma y porteros que nunca preguntan demasiado. Un apartamento donde, según Mariana, Renata le había dicho que debía mandarme si algún día yo intentaba buscar a Damián.
Un apartamento donde supuestamente él se veía con Isabela.
Claro.
Porque una foto falsa, d