48.
Yo tenía la foto en la mano y, por primera vez en mucho tiempo, sentí algo parecido a ventaja.
Pequeña, temblorosa y con olor a polvo, pero ventaja al fin.
Renata estaba en esa imagen.
Renata entrando al edificio con Isabela, días antes de la gala, como si fueran dos clientas cualquiera visitando un apartamento elegante. Pero no eran dos clientas. No estaban buscando cortinas, ni revisando la vista, ni preguntando si el ascensor hacía ruido.
Estaban revisando mi caída.
La foto tenía una fecha e