Andrés se inclinó hacia adelante, su apuesto rostro ampliándose ante sus ojos, su respiración se detuvo, su corazón latía de forma irregular.
—En unos años, cuando tu personalidad esté más madura, creo que será más adecuado.
—¿Mi personalidad es tan mala ahora?— lo miró hacia arriba, sus grandes ojos brillaban y eran hermosos.
Andrés sonrió,
—Un poco mala, siempre te vas de casa enojada.
—No es mi culpa...— quería preguntar si el hijo de Alicia realmente era suyo, pero su mano ya estaba agarra