Con un "¡splash!", Cristina cayó al mar. Su rostro cambió varias veces de expresión, pero ya era tarde. Las olas la envolvieron, arrastrándola una y otra vez hasta que desapareció bajo la superficie...
Tras la caída de Cristina, el grito desgarrador de Dylan resonó en el aire: —¡Cristina!
Entre gritos, apretó el gatillo.
La bala alcanzó el brazo de Julia. Ella palideció y retrocedió, esperando silenciosamente su juicio.
—¡Cristina! —Dylan corrió hacia la barandilla y miró al mar, pero Cristina y