Mundo ficciónIniciar sesiónDesayuno Griego
El eco del cerrojo al cerrarse la puerta fue el punto final de la batalla. Adan se había retirado, dejando tras de sí un campo minado de mentiras y una tensión tan densa que se podría haber cortado con la navaja de papá.—Ronda uno, superada, Comandante —la voz de Jack era un ronroneo bajo, una vibración que pareció calmar el temblor de mis huesos—. Ahora, vamos a prepararnos para la siguiente. Porque esto, mi querida Any, no ha hecho más que empezar.






