Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire en las Tierras Sombrías no era aire; era una mezcla espesa de humedad, descomposición y un hedor mágico a desesperación. Respirar aquí era tragar el veneno emocional. Dos mil lobos avanzaban por un sendero serpenteante bajo un cielo perpetuamente encapotado, donde la Luna era apenas una promesa invisible. El silencio era roto únicamente por el







