89. El alivio (T2)
Helios estaba sobre ella, dominando cada centímetro de su piel con su cuerpo joven, fuerte y decidido. El calor que emanaba su piel contrastaba con el frío de la noche que entraba por las enormes ventanas del penthouse. Los gemidos de Herseis, un eco suave y constante, llenaban la habitación, acompañando el ritmo de sus cuerpos entrelazados. Cada movimiento de Helios era preciso, calculado, pero impregnado de una urgencia que lo devoraba por dentro. Sentía la necesidad de poseerla por completo,