90. La mudanza (T2)
Helios la miró de reojo, sus ojos turquesa brillando con una calma que siempre le daba la impresión de que lo tenía todo bajo control.
—Es natural. A veces, dejar atrás lo que nos ha causado dolor es un acto de liberación —respondió con su tono sereno y formal. Luego extendió una mano hacia su mejilla, acariciando suavemente su piel, y luego sus dedos se enredaron en su cabello rizado—. No tienes por qué estar sola, Herseis. Múdate conmigo. Mi penthouse es lo suficientemente grande para que pue