75. La inauguración
Hariella sacó un pequeño espejo de su bolso, un pintalabios y maquillaje. Se dio un pequeño retoque y se apretó varias veces los labios. Luego se levantó de la silla y cuando iba caminando, Lena la vio.
—¿Va a salir, señora? —preguntó Lena con sosiego.
—Sí, iré a dar un paseo por la ciudad.
—¿Puedo ir con usted? Ya casi es hora de salir.
—Haz lo que quieras, Lena. —Hariella se mostró desinteresada, pero luego una idea llegó a su cabeza—. Contrata un camión,
Hermes soltó un suspiro cuando termin