128. La prueba (T2)
Esa mañana había comenzado como cualquier otra, pero Herseis sentía una sensación de vacío que, lejos de ser ocasional, se había vuelto su fiel compañera. Su corazón ya no latía con aquella vibrante ilusión que la impulsaba a intentarlo una y otra vez. Era como si cada esfuerzo fallido hubiera robado un poco de esa vitalidad que una vez creyó eterna. Pero aun así, ese día parecía transcurrir sin incidentes mayores, al menos hasta el desayuno con Helios. Justo al llevarse la taza a los labios, u