Nicola
Cuando el último hombre de la Camorra cayó, me tomé un segundo para recuperar el aliento.
Me limpié la ropa, sacudiendo el polvo y las astillas de madera que habían saltado de los bancos destrozados. Valentina estaba a mi lado, aún con el arma en la mano, su respiración controlada, aunque podía ver qué aún estaba alerta.
Ella siempre estaba lista para pelear de nuevo. Y eso me excitaba mucho.
Algunos de los jefes de familia comenzaron a acercarse a nosotros, sus ojos se intercalaban entr