Valentina
Sentía la presión de su cuerpo sobre el mío, un peso que no era opresivo, sino necesario.
Sus labios recorrieron mi cuerpo con devoción, hasta llegar a ese punto que me volvía loca. Los movimientos de sus labios, su lengua saboreando mi entrada y estimulándome me hacían perder el control.
Había olvidado todo; la traición, el dolor, solo estábamos él y yo, y esta emoción que nos consumía hasta perdernos.
Subió lentamente hasta que sus labios atraparon a los míos en un beso desesperado