Valentina
Nicola no me había dejado sola en los días previos a la fiesta, y no me quejaba de eso.
Pero a pesar de que disfrutaba de su compañía y constantes atenciones, estaba en pánico, no por los castigos que se esmeraba en hacerme sentir, sino lo que había escuchado.
Había oído su charla con su padre. Decir que estaba "listo para casarse" y que lo anunciaría en la fiesta.
La sensación de estar atrapada de nuevo, de salir de un hombre deplorable solo para caer en las garras de otro, más pelig