Valentina
Habíamos hecho todo lo posible por limpiar el desastre de anoche, pero no podía sacar mi mente de lo que había pasado.
El olor a lejía aún impregnaba el aire del apartamento, mezclándose con un tenue rastro metálico de sangre que no terminaba de desaparecer, haciendo que el lugar se sintiera asfixiante, como si estuviera atrapada en una pesadilla de la que no podía escapar.
Bianca había insistido en que fuéramos juntas a la mansión, que debíamos obedecer las órdenes de Nicola, que est