Valentina
Subí las escaleras hacia mi habitación, cada paso se sentía eterno mientras intentaba poner distancia entre Nicola y yo.
Una vez que llegué, cerré la puerta detrás de mí y apoyé la espalda contra ella, intentando controlar mi respiración.
Necesitaba espacio.
Nicola era demasiado; demasiado intenso, demasiada potencia, demasiado... todo.
Era como si, desde el momento en que nos habíamos encontrado, no hubiera dejado de ocupar cada rincón de mis pensamientos, cada parte de mi ser. Sentí