Valentina
—Papà, ella es Valentina Rinaldi, —dijo Bianca mientras me presentaba a su padre.
Me paré frente a él y extendí la mano para saludarlo, intentando mantener mi voz firme y por consiguiente, todo mi cuerpo.
—Es un placer, señor Moretti.
Él tomó mi mano y la llevó a sus labios en un gesto sorprendentemente caballeroso. A pesar de la cortesía en su gesto, no pude evitar sentir la fría formalidad detrás de su mirada.
—El placer es mío, señorita Rinaldi, —dijo con una voz grave y profunda.