Bianca
La casa de Nicola y Valentina era imponente, aunque no tenía la frialdad que imaginé la primera vez que la vi.
Había algo cálido en los detalles, en los muebles elegantes, las flores frescas que adornaban cada rincón y la iluminación, perfectamente calculada para cada espacio.
Pero, claro, también había algo más, algo que siempre sentías al estar cerca de ellos: un peso, una intensidad que no te permitía olvidar quiénes son.
Lorenzo y yo estábamos en la cocina, preparando un café mientra