Los lobos Darkness la observaron con una mezcla de horror y desconcierto.
Esla se alzó, majestuosa, con el pelaje resplandeciente, como si la luz de la mismísima Luna la envolviera. Sus ojos irradiaban poder y furia.
Los Darkness intentaron rodearla, intimidarla, doblegarla.
Pero ella rugió.
Un solo rugido.
Y con él, les quebró el alma.
El sonido era como una maldición arrastrada desde las entrañas de su linaje olvidado.
Los Darkness retrocedieron, algunos cayeron de rodillas, aullando, encogid