La salida de Ethan del hospital fue un evento agridulce para Sienna. La felicidad de ver a su hijo, cada día más fuerte, chocaba con el creciente peso de su secreto. La presencia de Chris y Leo en su casa, cada uno con sus propias expectativas y anhelos, se había convertido en un recordatorio constante de la telaraña de mentiras en la que estaba atrapada.
La profecía de la anciana, con su promesa de destino y su advertencia sobre el "humano", se había anidado en su mente, y ahora, con Ethan a s