Mundo ficciónIniciar sesiónSalomé abrió los ojos de golpe. Se sentía acostada sobre un suelo cálido y su vista estaba toda nublada, pero no le tomó mucho tiempo darse cuenta de que eso se debía porque tenía los ojos llenos de lágrimas y no era para menos: era la primera vez en años que veía el rostro de su padre tan nítidamente, incluso, había logrado sentir el último beso que este le dio en la frente antes de sacrificarse por un







