Mundo ficciónIniciar sesiónClaus miraba con cierta decepción en su rostro el cuerpo inerte de Salomé que sostenía por el cuello de la blusa de esta, cuando escuchó los pasos de Kaia y Egan entrar al recinto. Giró la vista hacia ellos y al verlos, sus cejas se levantaron por la sorpresa. Arrojó el cuerpo de la loba hacia un rincón de la habitación como si fuera un montón de basura y preguntó calmado pero con cierto tono amenazante en su voz:
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