Enfrentada a lo que no esperaba, Alma consideró devolverse y llamar un radiotaxi mientras se alejaba de aquella casa y de ese hombre.
—¿Eres amiga de Alice? —preguntó él.
Su voz profunda y monótona la inquietó más, pero se dijo a sí misma que tal vez solo estaba siendo prejuiciosa.
—Sí, vine a la reunión del club de lectura. ¿Ella está aquí?
—Está arriba. Molly avisó que venía más tarde, las demás deben estar por llegar. Pasa.
Alma se aventuró a cruzar el umbral de la puerta. La casa