Capítulo Zero. Una enfermera en la casa del CEO
La lluvia caía imparable sobre la casona Los Robles, acompañada de viento y truenos. El temporal había iniciado durante la tarde, interrumpiendo la rutina de sus ocupantes y obligándolos a permanecer a resguardo. La luz se había ido hacía dos horas.
Con un candelabro, la sirvienta Joaquina iluminó su camino hasta el despacho del señor Valentino, que hojeaba unos documentos pese a ser ya la hora de dormir.
—Leer con tan poca luz dañará sus ojos y acabará necesitando gafas más temprano que tar