Una gran fiesta se preparaba en la hacienda Los Robles, hogar del clan Costa, con motivo del cumpleaños número veinte de la hija menor de la familia, Emma.
Era también una fiesta para celebrar su regreso a la vida pública luego del accidente que la dejó parapléjica a los diecisiete años y la condenó a una silla de ruedas, enclaustrándose en su habitación.
En el tercer piso de la casa, desde la ventana que se había abierto como una boca oscura tanto tiempo atrás para vomitar a una mujer desdich