El abrupto fin de la fiesta no impidió que algunos invitados permanecieran en la terraza y disfrutaran de la comida y la bebida. Todo el clan Costa agradeció tener una enfermera en casa que le diera a Valentino los primeros auxilios, salvo Marianela, que estaba demasiado ebria como para darse cuenta de nada.
—Al parecer, la carne asada todas las semanas no es tan buena como parecía. Tendré que reducir porciones; el médico me dio una lista con lo que debo y no debo comer. Como si se pudiera viv