Un feroz portazo fue la señal de que Amaro había llegado a casa. En la empresa seguían las pericias por la muerte del empleado y hoy tuvieron la visita de un inspector de seguridad como parte del sumario instruido por la policía. Se habían pasado todo el día revisando protocolos y estaba harto.
Enojado, cansado, frustrado, caliente... ¡todo era culpa de Alma! La niñera lo había jodido; todo iba mal desde que ella llegara.
¡Ojalá hubiera acelerado más fuerte ese día para llenarla más de lodo