Sin ningún contratiempo que la retrasara, Alma llegó puntualmente al trabajo. No la enviaron al área de quemados; eso le tocó a Susy, que había iniciado sus funciones aquella misma mañana. La nueva tendría un primer día muy movido, que pondría a prueba la fuerza de su vocación.
La de Alma fue puesta a prueba en el área de cuidados intermedios, con diez pacientes a su cargo, cada uno más quejumbroso que el anterior.
—Su medicina, señor Tapia —dijo Alma, leyendo la ficha del hombre y confirmando