Lía, la madre de Mónica, llevaba quince minutos hablando sin parar, apenas respirando. Era todo un récord de actividad lingüística. Y Amaro estaba rompiendo el récord del yerno paciente, asintiendo entre bocado y bocado.
—Así que esa es mi idea para una cadena de salones de belleza de lujo, con locales en las principales ciudades del país y una clientela exclusiva de mujeres pertenecientes a la alta sociedad y famosos del mundo del cine y la televisión. Será un éxito asegurado, pero necesito c