«Una mujer bella siempre puede ser más bella». Eso decía cada producto de belleza de la marca Belle, empresa que dirigía el CEO Víctor Salvo y que era líder en la industria cosmética.
Él la dirigía, pero el exitoso eslogan se le había ocurrido a su esposa Eloísa, única hija de los fundadores.
Mirándose en el espejo de su tocador, Eloísa se aplicó cada producto con rigurosidad casi religiosa. Base, correctores, primer; dominaba cada cosmético a la perfección porque solía probarlos ella misma