Muy temprano en la mañana, Alma fue al centro de cuidado de menores donde se estaba quedando Agustín. Por su colaboración en el caso, le permitieron visitarlo, sin mencionar que era la figura de apego más cercana que no estaba involucrada criminalmente en su sustracción.
Que la madre también estuviera allí no la sorprendió. Verla llorando tampoco.
—Debes darle tiempo, él no te conoce. Ya verás cómo pronto no podrá vivir sin ti —le decía la hermana, abrazándola hasta que vio a Alma al final d