Kay volvió a ver a Emma con sorpresa. En sus sutiles, pero evidentes coqueteos, él había entendido que la muchacha estaba soltera.
Emma boqueaba, sin saber qué decir.
El animador del evento, contratado especialmente para la ocasión, llamó la atención de todos y la salvó de dar explicaciones. Kay fue hacia donde la multitud se reunía y ella se quedó a solas con Ulises.
—¡¿Desde cuándo somos novios?! —le preguntó, logrando salir de la sorpresa.
—Qué mala memoria, Emma, tú misma me pediste