EMELY.
Salimos de la casa. El viaje de regreso al hospital fue diferente; el silencio ya no era de rechazo, sino de una resignación dolorosa. Liam conducía con las manos más firmes, sabiendo que al menos Mara no despertaría sola.
Al llegar al hospital de Elena, entramos directamente al ala privada. Mara estaba dormida, pero al sentir la presencia de su madre, sus ojos se abrieron con una mezcla de terror y esperanza. La madre se lanzó hacia ella, envolviéndola en un abrazo que olía a hogar, mie