Mundo ficciónIniciar sesiónA la hora de almuerzo volvió mi frustración, comer con la mano izquierda no era fácil y, aunque ya estaba más acostumbrada, todavía me costaba. Comí en silencio para no enojarme ni hacer una escenita.
Ellos hablaban, pero yo no los escuchaba. Estaba concentrada en no derramar mi comida, además, tenía sueño y sentía el pie adolorido. Quería acostarme y descansar.
De pronto, sentí la







