Mundo de ficçãoIniciar sessãoBlanca me ayudó a levantarme. Ya estaba mucho mejor, aun así, continuaba con los cuidados. De todas formas, seguía sin poder usar mi brazo derecho y en mi pie usaba una bota ortopédica.
Salí a la sala, donde se escuchaban voces. Allí estaban reunidos mi papá, mis hermanos y José, el que corrió a abrazarme. Sin querer, lloré en sus brazos, me sentía tan sola.
―¿Qué pasa, princ







