93. JUNTAS
Hacía días que había dejado de sentir la presencia buena a mi lado, y sus consejos y respuestas como un susurro en mi oído y de cierta manera me sentía muy vulnerable al regresar esa extraña y terrorífica imagen del demonio que me perseguía y al mal tiempo no era algo que ayudaba en mi estado de ánimo.
La tarde presagiaba que la tormenta seguiría y quizás que se volvería más fuerte. Los vientos se hacían cada vez más violentos. La casa sonaba como si se quejara del batir del fuerte aire con