47. HERENCIA
Sin percatarnos, nuestro tema de conversación llegó a mi herencia; en realidad no conocía nada; sabía que la casa me pertenecía, pero nada más. Sor Inés me sugirió que debía llamar cuanto antes al abogado de la familia para que me leyera el testamento; la idea me pareció acertada y lógica. Decidí que el próximo día lo mandaría a buscar.
Eran las once de la noche cuando decidimos retirarnos; ambas me acompañaron a mi dormitorio, esperando tranquilamente que me cambiara de ropa, para decir nues